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Fado en Lisboa
Espectáculos de fado en Lisboa

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Si hay una melodía que caracterice a Portugal, ésta es la del fado. A pesar de sus variantes y de sus diferentes evoluciones, se basa en un sonido reconocido a nivel internacional y aspira a obtener la categoría las  de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, adjudicada por la UNESCO.

 

Historia del fado
El fado surge en la segunda mitad del siglo XIX, inspirado en la corriente del Romanticismo, como medio para expresar la tristeza y la desilusión de un pueblo que vivía en un ambiente de inestabilidad social y política. Al parecer, nació en las tabernas y burdeles lisboetas, situados en los barrios de la Alfama, Castelo y el Barrio Alto, por lo que en principio era patrimonio exclusivo de las clases más bajas de la sociedad.

 

Debido a su origen bohemio y pobre, la Iglesia no lo aprobó, aunque con su extensión a la aristocracia, la institución religiosa dejó de poner trabas a  su evolución. Desde entonces, su importancia en la vida cultural portuguesa fue creciendo hasta convertirse en un símbolo nacional.

 

A pesar de sus raíces populares, durante varias décadas, los fadistas que quisieran actuar en una casa de fado debían acreditar su condición de tales, así como someter su repertorio al examen de la censura. Sin embargo, vuelve a adquirir la categoría de “voz del pueblo” el 25 de abril de 1974, cuando el fado Grândola, vila morena marcó el inicio de la Revolución de los Claveles, que terminó con la dictadura salazarista.

 

El concepto clave en el fado es la saudade, término portugués que etimológicamente designa a la soledad,  pero también a la tristeza, la melancolía y a la añoranza. El fado es, desde su origen, fatalista y melancólico, pero a la vez es de una belleza inigualable. Las voces  de los fadistas y el acompañamiento de la guitarra clásica y de la portuguesa hacen de las casas de fado algunos de los lugares más concurridos de la capital lusa.

 

Espectáculos
Las zonas más típicas de Lisboa para disfrutar de esta música son la Alfama y el Barrio Alto, donde se concentran muchas de las casas de fado y de los restaurantes que ofrecen espectáculos  para amenizar las cenas. Algunos de ellos son la Taverna do Embuçado, el Clube de Fado y la Taverna d’el Rey, en la Alfama y la Aldega Machado, O Faia, A Severa y el NoNo en el Barrio Alto.

De todas formas, si lo que quieres es huir del ambiente preparado para turistas, lo mejor es que te dejes guiar por lisboetas, que seguramente te llevarán a locales cuyo ambiente es mucho más auténtico.